Latencia del Pliegue

Entre lo velado y lo interrumpido-topaz-upscale-2

I. Latencia

Una serie de procesos se suceden para dar forma a algo que está disponible ante nosotros, aunque no de manera visible. Existe una incógnita inherente a todo objeto: como un cofre cerrado que guarda un tesoro, cada cosa contiene un secreto que nunca llega a revelarse por completo. En cada superficie, en cada pliegue, permanece latente una dimensión oculta que escapa a nuestra mirada.

Esta forma escondida y aparentemente inactiva aguarda el potencial de salir a la luz, de activarse. Y es que la incógnita posee una dimensión temporal propia: no se sabe cómo comenzó ni cuándo terminará. Está impregnada de lo que está por venir.

II. Pliegues

El trabajo de Antonio Fernández Alvira es el resultado de una investigación formal y de largo alcance en torno a la escultura. Hace objetos para dar cobijo al misterio de su propio pensamiento. Su cuerpo funciona como hacedor; es el que da forma a sus objetos, convirtiendo sus piezas en una suerte de registros corporales, en los que la torsión y el pliegue posibilitan la envoltura del secreto que quiere guardar, de aquello que solamente se nos muestra de forma latente.

Latencia de pliegue es una exposición que presenta tres conjuntos de esculturas que son el resultado del encadenamiento de tres formas de hacer con distintos materiales: en primer lugar, la cerámica; en segundo lugar, mediante la combinación de la cerámica y la tela y, por último, a través de un trabajo con piezas de tela recubiertas de cera de abeja. Esta transición de procedimientos se corresponde con una serie de gestualidades que también se despliegan de forma continua.

Entre el artista y el espacio no existe más que la piel. Las piezas cerámicas del primer conjunto parecen haber habitado en algún momento ese lugar fronterizo entre su cuerpo y el mundo. Dispuestas sobre una mesa en la exposición, estas esculturas de color blanco lacado recuerdan a trozos de moldes que quizá, en alguna ocasión, fueron extraídos del cuerpo del artista para conservar su forma.

En el segundo de los grupos, el barro y la tela se entrelazan, y es donde se enfatiza la dimensión táctil de la escultura. La huella de los dedos del artista sobre la superficie del barro genera una impronta que busca alcanzar una textura que pueda confundirse con la trama del textil. El trabajo del artista insiste en tensionar lo que nos pone ante la mirada, jugando con lo visible para proteger, quizá, lo que alberga su interior.

La maleabilidad del textil permite a Fernández Alvira retorcer su forma, crear pliegues y superponer capas infinitas. El tercer y último de los conjuntos está compuesto por una serie de esculturas que se sitúan en el suelo y en la pared de la galería y en las que el color toma protagonismo. Se trata de prendas de ropa que, irreconocibles por la forma que se les ha dado, se han revestido de cera de abeja. El uso de este material orgánico opaca las piezas, las oscurece. También las endurece. Este procedimiento continúa con la búsqueda de estrategias formales que protejan aquello que no quiere mostrarse, para así explorar la potencialidad de lo vulnerable, para huir también de estructuras rígidas que atentan contra nuestra fragilidad.

Blanca del Río

Ficha técnica

Artistas: Antonio Fernández Alvira
Días: Del 26 de Jun al 4 de Sep de 2026